Vivimos y trabajamos en la era de las máquinas y la inteligencia artificial. Con la automatización dominando el panorama laboral, es importante que las empresas no se dejen absorber por ella y conserven los aspectos esenciales de la estructura organizacional, como el liderazgo. Algunos afirman que los líderes nacen, no se forman, mientras que otros creen que existen suficientes marcos y sistemas para convertir a las personas en líderes. Yo creo que es una combinación de ambos. Es necesario poseer ciertas cualidades innatas de liderazgo que pueden desarrollarse aún más mediante la formación y la mentoría.

En este blog, hablaré específicamente sobre aspectos del liderazgo que no se pueden adquirir mediante la formación y que son más bien cualidades intrínsecas.
Empatía
La empatía se define técnicamente como la capacidad de identificar, comprender y contextualizar la situación, los sentimientos y la respuesta de otra persona. En el contexto organizacional, simplemente significa ponerse en el lugar del otro, ya sea cliente, parte interesada o empleado. De hecho, el Design Thinking, que se está abriendo camino en diversas disciplinas de las organizaciones, se basa principalmente en la empatía para diseñar experiencias centradas en las partes interesadas. En el lenguaje del liderazgo, tener la capacidad de ver desde la perspectiva de los empleados y clientes se convierte en el factor diferenciador clave. La empatía facilita conversaciones bidireccionales saludables, crea un entendimiento común y ayuda a las personas a conectar mejor como individuos. También ayuda a los líderes a construir y difundir una cultura inclusiva, colaborativa y centrada en las personas. Creo que la empatía solo se puede enseñar hasta cierto punto y es principalmente una cualidad innata. Por otro lado, también creo que todos los seres humanos están dotados de la capacidad de demostrar y practicar la empatía; es simplemente una cuestión de elección.
Coraje
Un líder es aquel que conoce el camino, lo recorre y lo muestra.
Juan C. Maxwell
Los grandes líderes poseen una cualidad que los distingue del resto. Me encanta la frase: «Tomo decisiones y luego las convierto en aciertos». El entorno laboral es un ecosistema dinámico donde las cosas cambian constantemente. Incluso los planes mejor trazados pueden fracasar de un día para otro. Los líderes necesitan valentía para afrontar las adversidades y tomar decisiones importantes en momentos de crisis. La valentía no debe confundirse con la temeridad. Se trata de tomar decisiones calculadas en situaciones difíciles, conscientes de que el control sobre los resultados es muy limitado. Creo que la valentía nace del interior y que la formación solo puede potenciar su aplicación en diversas situaciones.
Desinterés
Un buen líder asume un poco más de la culpa que le corresponde y un poco menos del mérito. Arnold H. Glasow.
Arnold H. Glasow
Esta cita describe a la perfección lo que significa ser un líder. Si consideras el liderazgo como una forma de disfrutar del protagonismo, lamentablemente, la realidad es completamente distinta. La lección fundamental que los líderes deben comprender es que el liderazgo no se trata de uno mismo. Se trata, en realidad, de comprometerse con la visión de la organización y capacitar a las personas para que la hagan realidad. Una vez que te embarcas en el camino del liderazgo, tu éxito reside en el éxito de tu equipo y de la propia organización. Desde aceptar recortes salariales drásticos hasta sacrificar valioso tiempo con la familia, pasando por defender a los empleados en momentos difíciles, los grandes líderes han antepuesto una y otra vez los intereses de empleados y clientes a los suyos propios. En mi opinión, el altruismo no surge mágicamente el día que te ascienden a un puesto de liderazgo. Es algo innato que solo se puede cultivar.
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